20 Mayıs 2016 Cuma

ES IMPORTANTE SEGUIR LOS BUENOS CONSEJOS

ES IMPORTANTE SEGUIR LOS BUENOS CONSEJOS

Anas era un niño bueno, obediente y trabajador- Por algún motivo, su padre se vio obligado a trasladarse a otra ciudad y Anas tuvo que dejar a todos sus amigos.
Al poco tiempo de haberse mudado al piso nuevo, los vecinos les hicieron una visita. Anas se puso muy contento al ver a varios niños de su edad. Le gustaron mucho sus nuevos amigos y, con el tiempo, se hicieron íntimos. Pero había uno más pequeño, llamado Irfan, que siempre interrumpía los juegos porque quería que los demás jugasen a lo que él dijese y, si no lo hacían así, se enfadaba.
Un día, cuando todos los niños estaban en el jardín, Irfan se unió a ellos. Se divertían con uno de los juguetes nuevos de Anas. La llegada de Irfan les molestó porque sabían que, siempre que se ponía a jugar con ellos, discutían. Por eso no le dejaron jugar esta vez. Irfan se enfadó mucho, cogió el juguete nuevo de Anas, lo tiró al suelo y lo rompió. Anas se disgustó y él y sus amigos empezaron a discutir con Irfan. Afsar, el abuelo de Anas, oyó los gritos de los niños y se asomó a la ventana. Los quería mucho, se interesaba por ellos y a menudo les hablaba de la existencia de Dios, de los dones que nos otorga y de los actos de adoración que nos manda cumplir. Cuando vio que los niños se estaban peleando, bajó hasta donde se encontraban. Irfan estaba llorando. Los demás niños contaron lo que había pasado y todos se sentaron a hablar en el jardín.
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Anas explicó lo que había sucedido: “Abuelo, mis amigos y yo nos llevamos bien y jugamos sin pelearnos, pero Irfan siempre nos estropea la diversión y ya no queremos ser sus amigos.”
“Pero es que no hacen lo que yo quiero”, se quejó Irfan.
El abuelo Afsar dijo entonces: “¡Venga, niños! Todos queremos estar bien y llevar una vida tranquila y encontrar amigos y felicidad donde podamos, pero no es suficiente con desearlo, y no podemos esperar que alguien nos de estas cosas. Sentirse bien, seguro, y hacer buenos amigos requiere esfuerzo y sacrificio por nuestra parte. Si todo el mundo insistiese en conseguir lo que quiere y pensase sólo en sí mismo en vez de dar algo a los demás, únicamente discutiríamos y seríamos infelices. Pero los creyentes que temen a Dios se comportan de manera diferente: son pacientes, perdonan y no se empeñan en salirse con la suya. Incluso si alguien les ocasiona algún mal, no se ofenden, y piensan en el bienestar de otros antes que en el suyo propio e intentan no disgustar a los que les rodean. Esto indica la superioridad moral que Dios ha ordenado practicar a Sus siervos.”
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Anas preguntó: “Muy bien, abuelo. Si un abusón se acerca y nos insulta, ¿qué debemos hacer?”
Su abuelo respondió: “Por supuesto debemos actuar como Dios nos ha mandado. En el Corán nos dice:
Pero [como] el bien y el mal no pueden equipararse, repele [el mal] con algo que sea mejor – ¡y, he ahí, que aquel entre el cual y tú existía enemistad [se volverá entonces] como si [siempre] hubiera estado cercano [a ti], un verdadero amigo! (Sura 41:34 Expuestos con claridad)
Nuestro profeta, Dios le bendiga y le otorgue la paz, también aconseja a los musulmanes que traten bien a los demás en el siguiente hadiz: “…Quien desee librarse del fuego y entrar en el jardín debe morir creyendo en Dios y en el Día del Juicio y debe tratar a los demás como desea que le traten a él(Transmitido por Muslim).
Entonces, los niños dieron las gracias al abuelo Afsar y prometieron esforzarse en llevarse mejor de ahora en adelante.
¿DE DÓNDE VIENE LA HUMILDAD DE LOS CREYENTES?
En el Corán, Dios ordena a los creyentes que sean humildes. Nuestro profeta, Dios le bendiga y le otorgue la paz, también lo dice en uno de sus hadices:
“Dios me ha revelado que seáis humildes. Nadie debe considerarse superior a nadie ni faltar a otro.”  (Muslim)
Los creyentes son los que saben que Dios lo ha creado todo, que todo Le pertenece y que es Él quien colma a los seres humanos de toda suerte de bendiciones. Por esta razón, no importa lo guapos, ricos, inteligentes o respetados que sean, nunca se vuelven arrogantes. El Corán nos dice que los creyentes son humildes:
Pues, los [verdaderos] siervos del Más Misericordioso son [sólo] aquellos que caminan por la tierra con modestia, y que cuando los ignorantes se dirigen a ellos, responden con [palabras de] paz.  (Sura 25:63 El criterio de la verdad)
Dios da la buena nueva de la recompensa que obtendrán los creyentes que observan esta buena conducta:
… Y [tened esto siempre presente:] vuestro Dios es un solo Dios: así pues, someteos a Él. Y da la buena nueva [del beneplácito de Dios] a los que son humildes. (Sura 22:34 La peregrinación)
¿CÓMO PODEMOS ACORDARNOS DE DIOS?
Los creyentes saben que Dios les ve y oye en todo momento y que ha creado todo lo que les ocurre. En cada momento, se acuerdan de pensar en Él. Lo hacen intentando tenerlo siempre presente, sabiendo que Él lo ha creado todo y también lo que les sucede, considerando el sentido que Él quiere que le den a estos acontecimientos, intentando entender el significado oculto de la creación, y hablan a los demás de todo esto. Dios nos dice en el Corán que los creyentes Le recuerdan a todas horas:
[Y] que recuerdan a Dios, de pie, sentados y cuando se acuestan, y meditan [así] sobre la creación de los cielos y de la tierra: "¡Oh Sustentador nuestro! No creaste [nada de] esto sin un significado y un propósito. ¡Infinita es Tu gloria! ¡Presérvanos del castigo del fuego!" (Sura 3:191 La casa de Imrán)
En un hadiz, el profeta Muhammad, Dios le bendiga y le otorgue la paz, describe cómo acordarse de Dios de la siguiente manera:
Dios, el Excelso y Glorioso, afirmó: "Si mi siervo piensa en Mí, estaré para él. Estoy con él si se acuerda de Mí. Si me pide ayuda estando solo, le ayudaré y, si me pide ayuda ante un grupo de gente, le mencionaré ante un grupo mejor que se encuentre en Mi presencia. Si se me acerca a la distancia de un palmo, me acercaré a la distancia de un codo; si se me acerca a la distancia de un codo, me acercaré a la distancia de una braza; si viene hacia mí andando, iré hacia él corriendo."
(Transmitido por Bukhari y Muslim)

LA LIMPIEZA DE LOS CREYENTES

LA LIMPIEZA DE LOS CREYENTES

Un día, Zafar estaba muy nervioso. El profesor les había mandado un trabajo sobre el significado de la pureza. Quería que recogiesen información sobre el tema de cualquier fuente que pudieran encontrar y que luego lo leyeran en clase. Zafar intentaba acordarse de todo lo que sabía, pero no tenía ni idea de cómo contarlo. Además, había muchas cosas que desconocía. Entonces tuvo una idea: puesto que el profesor les había dicho que podían recopilar información de donde quisieran, le preguntaría a su tío Hamid, que vivía en su mismo edificio. Inmediatamente, cogió papel y lápiz, pidió permiso a su madre y fue al piso de su tío, que se alegró mucho de que le pidiese ayuda sobre este tema, y comenzaron a hablar.
“Tío Hamid”, dijo Zafar, “todo el mundo debería estar siempre limpio, pero algunos amigos míos vienen a clase sin ni siquiera haberse lavado la cara.”
El tío Hamid sugirió: “Zafar, en el Corán, Dios ordena a los creyentes que estén limpios y se alejen de la suciedad. Los que no practican las enseñanzas del Corán, como en todo lo demás, tampoco siguen su enseñanza en cuanto a la limpieza y caen en un estado lamentable. Los creyentes, físicamente hablando, son muy limpios. Sus cuerpos, comida, ropa y lugar donde viven siempre están asombrosamente pulcros y ordenados. Intentan que cualquier lugar en el que se encuentren se asemeje a la radiante limpieza del Paraíso, tal y como lo describe el Corán. En él, Dios dice a los creyentes cómo deben observar la limpieza:
¡No atribuyas divinidad a nada junto a Mí y purifica Mi Templo para los que han de dar vueltas en torno a él, los que permanecerán en retiro junto a él, y los que se inclinarán y postrarán [en oración]!.(Sura 22:26 La peregrinación)
¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Comed de las cosas buenas de que os hemos proveído como sustento…  (Sura 2:172 La vaca)
¡Y purifícate interiormente! ¡Y huye de toda impureza!  (Sura 74:4-5 El arropado)
Entonces Zafar preguntó: “¿Qué deben hacer los creyentes para practicar la limpieza que Dios ordena en el Corán?”
“Dios creó el agua para que la gente se lavara con ella”, dijo el tío Hamid. “El agua es una gran bendición y es una de las razones por las que le debemos estar agradecidos. Entre las cosas más importantes que hacemos se encuentra el lavarnos las manos y la cara cuando nos levantamos por la mañana, y ducharnos para comenzar el día completamente limpios. El Corán nos dice que Dios envió el agua del cielo para que los seres humanos se lavaran con ella:
[Recuerda] cuando Él hizo que se adueñara de vosotros una calma interior, como una garantía Suya, e hizo descender sobre vosotros agua del cielo para purificaos con ella y liberaros de los susurros de Satán, fortalecer vuestros corazones y afirmar así vuestros pasos. Sura 8:11 El botín
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“En este versículo”, continuó el tío Hamid, “Dios nos advierte de que el demonio hace que la suciedad parezca atractiva e intenta que no nos lavemos. Su objetivo es apartar a la gente del camino hacia Dios y susurra sin cesar actitudes frente a la limpieza. Por ejemplo, intenta que aplacemos el momento de lavarnos los dientes para mucho después de haber comido o que no nos duchemos con frecuencia, haciendo que nos parezca algo fastidioso, y que luego se nos olvide hacerlo. Incluso aunque deslices tan esporádicos no acarrean consecuencias graves, con el tiempo pueden dañar la salud y el aspecto de una persona. Y esto es exactamente lo que quiere el demonio. Le molestan los seres humanos e intenta arrastrarlos al infierno; realmente quiere verlos viviendo en la suciedad, ofreciendo un penoso aspecto debido a su deteriorada piel y a sus dientes llenos de caries. Sin embargo, quien pone en práctica las enseñanzas del Corán está alerta ante tales sugerencias y tiene cuidado de no ser atraído por ellas. No manifiesta el menor descuido en lo que a la limpieza se refiere: Es consciente de su importancia en todo momento.”
Zafar preguntó entonces: “Algunas personas, aunque estén limpias y presentables a veces, no lo están siempre. Por ejemplo, los días de fiesta y en ciertas ocasiones sí lo están, pero el resto del tiempo presentan un aspecto desaliñado. ¿Qué normas de limpieza debemos seguir?”
El tío Hamid respondió diciendo: “Hay gente que, aunque no practican las enseñanzas del Corán, son muy limpios, pero sus objetivos e intenciones son muy diferentes de los que creen en Dios. Su objetivo es parecer pulcros para que no les critiquen. Como no piensan en agradar a Dios cuando se lavan, no prestan atención a su limpieza o apariencia cuando están solos o con gente que no les importa. Sin embargo, un creyente le da importancia a la limpieza, no por agradar a los demás, sino a Dios y por obedecer Su mandato. Incluso si no ve a nadie durante días, siempre está limpio y acicalado.”
“Gracias por la información, tío Hamid”, dijo Zafar. “Pensaré en lo que me has contado. Voy corriendo a hacer mi trabajo. De ahora en adelante tendré más cuidado y procuraré estar siempre limpio.”
Zafar fue derecho a casa y empezó a escribir. Estaba deseando leer su trabajo a sus compañeros de colegio. La alegría y el entusiasmo que le embargaron al contarles a sus amigos cosas sobre las enseñanzas del Corán es uno de los indicadores que distingue a los creyentes y que todas las personas de fe deberían mostrar.

NAEEM Y EL HERMOSO PAVO REAL

NAEEM Y EL HERMOSO PAVO REAL

Naeem fue al zoo con su madre y su hermana un fin de semana. Le sorprendió comprobar lo bonitos que eran todos los animales. A algunos les dio de comer y, a otros, les observó de lejos. Un elefantito revoltoso mojó el vestido de su hermana. Naeem y su madre se rieron y siguieron andando.
“¡Mira qué pavo real tan bonito!”, dijo la madre de Naeem.
Él y su hermana estaban realmente impresionados de ver lo hermoso que era. Naeem se acercó un poco para verlo más de cerca.
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“Hola, Naeem”, dijo el pavo real. “Se me conoce como la criatura más espléndida de todo el reino animal.”
Naeem le preguntó: “Tu cola es muy bonita. ¿Todas las colas de los pavos reales son así?”
El pavo real respondió: “No, amiguito. Sólo los machos las tenemos así. Las usamos para atraer a las hembras que queremos sean nuestra pareja.”
Naeem se preguntó: “Cuando un pavo real despliega su cola no la puede ver. ¿Cómo sabe entonces que es bella y atractiva? Alguien se lo debe decir, ¿no? Los seres humanos utilizamos espejos para mirarnos.”
“Tienes razón”, asintió el pavo real, “pero nosotros no nos miramos en un espejo para comprobar lo hermosos que somos. Es Dios quien nos enseña que somos atractivos cuando abrimos la cola.”
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Naeem observó al pavo real con más detenimiento y se sorprendió de los magníficos colores y diseños de su cola.
Es como si estuviese mirando un cuadro espléndido; los colores son tan bellos…”, suspiró.
“¿Crees que podría haberla pintado yo solo?”, preguntó el pavo real. “Desde luego que no, amiguito. La extraordinaria belleza de nuestras colas no surgió por casualidad. Todo el mundo se maravilla al ver nuestro colorido y he de decir que fue Dios el Creador de esta belleza, como lo es de la de todos los seres vivos.”
Naeem le dijo al ave: “Ahora comprendo mejor que es Dios quien os creó así de hermosos. Adiós, amigo.”
Naeem se maravilló del gran poder que tiene Dios y fue a reunirse con su madre y hermana. Les recordó que fue Él quien creó la belleza del pavo real.

ANWAR Y EL PAJARITO

ANWAR Y EL PAJARITO

¿No han visto a las aves [volando] por encima de ellos, extendiendo y replegando sus alas? Nadie sino el Más Misericordioso las mantiene en vuelo: realmente, Él ve todas las cosas. Sura 67:19 La soberanía.
¿No han visto (los seres humanos) las aves sujetas (al servicio de Dios) en el aire del cielo? Sólo Dios las sostiene. Ciertamente, hay en ello signos para gente que cree. Sura 16:79 La abeja.
Cuando Anwar regresaba a casa a la salida del colegio, empezó a llover muy fuerte. Después de cenar, antes de ponerse a hacer los deberes, le preguntó a su madre si podía mirar un rato cómo llovía. Le dijo que sí. Anwar fue hacia la ventana y observó cómo caía la lluvia. En la calle, había gente con paraguas y, los que no llevaban, se arrimaban a las paredes de los edificios. Al poco rato, se empezaron a formar charcos. Los coches que pasaban salpicaban las aceras y la gente se apartaba del bordillo para no mojarse. Anwar pensó en qué bien se estaba en casa y en que debía dar gracias a Dios por darle de comer y un hogar caliente en donde vivir. En ese preciso instante, un gorrión se posó en el alféizar de la ventana. Anwar pensó que el pobre pájaro debía estar buscando refugio de la lluvia e, inmediatamente, abrió la ventana.
“Hola, me llamo Anwar”, dijo. “Puedes entrar si quieres.”
“Gracias, Anwar”, dijo el pajarito. “Me gustaría esperar dentro a que deje de llover.”
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“Debes tener mucho frío ahí fuera”, se compadeció Anwar. “Nunca antes he visto un pájaro tan de cerca. ¡Qué delgadas son tus patas! ¿Cómo pueden sostener tu cuerpo?”
“Tienes razón, Anwar”, asintió el gorrión. “Los pájaros tenemos las patas muy delgadas en comparación con el cuerpo pero, a pesar de todo, nos pueden sostener con facilidad. Tenemos muchos músculos, venas y nervios en ellas. Si fueran un poco más delgadas o más gruesas, nos resultaría difícil volar.”
“Volar debe ser maravilloso”, dijo Anwar pensativo. “Tus alas también son muy delgadas, pero puedes volar con ellas. ¿Cómo es que puedes recorrer distancias tan largas sin cansarte?”
“Cuando alzamos el vuelo consumimos mucha energía porque tenemos que elevar el peso de todo nuestro cuerpo con nuestras delgadas alas”, empezó diciendo el gorrión. “Pero una vez en el aire, nos relajamos y dejamos que nos lleve el viento. Así gastamos menos energía y no nos cansamos. Cuando se para el viento, volvemos a aletear. Gracias a esta ventaja que Dios ha creado para nosotros, podemos recorrer distancias muy largas.”
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Anwar preguntó entonces: “¿Cómo es posible que veas bien cuando vuelas?”
El gorrión le explicó cómo: “El sentido que tenemos más desarrollado es el de la vista. Además de dotarnos de la capacidad de volar, Dios también lo ha hecho de un sentido de la vista extraordinario. Podemos ver objetos distantes con más claridad que los humanos y nuestro campo de visión es más amplio. Por ello, al advertir un peligro, ajustamos la dirección y velocidad del vuelo. No podemos mover los ojos como lo hacen los seres humanos, porque los nuestros permanecen fijos en las cuencas; pero podemos mover nuestras cabezas y cuellos rápidamente para ampliar el campo de visión.”
Anwar lo comprendió: “Ése es el motivo por el que los pájaros estáis siempre moviendo la cabeza: para mirar a vuestro alrededor. ¿Son así los ojos de todos los pájaros?”
“Los búhos y otras aves nocturnas tienen los ojos más grandes”, siguió el gorrión. “Gracias a unas células especiales pueden ver incluso con una luz muy tenue. Por ejemplo, los búhos ven cazar de noche estupendamente. Existen otra clase de aves llamadas acuáticas que Dios ha creado de manera que puedan ver con claridad debajo del agua. Meten sus cabezas debajo de ella y atrapan insectos y peces. Dios las creó con este tipo de visión para que pudieran capturar a sus presas.”
“Tampoco los picos de todas las aves son iguales, ¿por qué?”, preguntó Anwar.
“Dios creó picos diferentes que cumplen funciones distintas para las diferentes especies de aves”, fue la respuesta. “Nuestros picos están perfectamente adaptados al medio en que vivimos. A nosotros, los pájaros insectívoros, nos encantan las orugas y los gusanos. Podemos capturarlos fácilmente introduciendo nuestros delgados y afilados picos debajo de las hojas de los árboles. El pico de las aves acuáticas es generalmente largo con forma de cucharón para poder pescar peces sin dificultad. Y el de las aves que se alimentan de plantas se adapta perfectamente a su alimento. Nuestro Señor ha dotado a todas las criaturas de la Tierra de las características adecuadas.”
Anwar tenía otra pregunta para el gorrión: “No tienes orejas como las mías, pero aún así me puedes escuchar muy bien, ¿cómo es posible?”
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“El sentido del oído es muy importante para nosotras, las aves. Lo usamos para cazar y para avisar a las demás de cualquier peligro potencial y así protegernos. Algunas aves poseen un tímpano que les permite escuchar el más leve ruido, por ejemplo, los búhos. Éstos pueden oír sonidos inaudibles para el ser humano”, le dijo el gorrión.
Anwar volvió a preguntar: “Los pájaros cantáis muy bien. Me gusta escucharos. ¿Para qué utilizáis vuestras voces?”
El pájaro asintió: “Algunos de nosotros usamos sonidos diferentes para despistar a nuestros enemigos. A veces, anidamos en los huecos de los árboles y, cuando un depredador intenta entrar, siseamos como las serpientes. El intruso cree que dentro hay una y así protegemos nuestros nidos.”
“¿Qué más hacéis para protegeros de los depredadores?”, preguntó Anwar.
“Construimos falsos nidos para engañarlos”, dijo el pájaro. “De este modo, despistamos a los intrusos y protegemos nuestros nidos y huevos. Para defendernos de las serpientes venenosas, escondemos las entradas y las hacemos muy complicadas. Otra precaución que tomamos consiste en construir los nidos en árboles que tienen ramas con espinas.”
"¿Es que no han visto las aves encima de ellos, desplegando y recogiendo las alas? Sólo el Compasivo las sostiene. Lo ve bien todo."  (Surat al-Mulk:19)
“¿Cómo es que algunas aves pueden nadar en el agua? ¿Y por qué no todas ellas pueden hacerlo?”, preguntó Anwar a su amigo.
El gorrión replicó: “Dios ha dotado a algunas aves de la capacidad de nadar. Les ha proporcionado patas con membranas para que puedan nadar cuando están en el agua. Otras tenemos delgados dedos sin dichas membranas. Es decir, aparte de las aves acuáticas (que son palmípedas), ninguna otra puede nadar.”
“¡Cómo las aletas!”, exclamó Anwar. “Cuando nado con aletas voy más deprisa.”
“Hay algunas aves que tienen esas aletas de nacimiento”, dijo el pájaro.
Mientras Anwar y el pájaro mantenían esta conversación, su madre le interrumpió para decirle que fuera a su habitación a hacer los deberes. En ese instante, dejó de llover.
"¿No han visto las aves sujetas en el aire del cielo? Sólo Alá las sostiene. Ciertamente, hay en ello signos para gente que cree." (Surat an-Nahl: 79)
Anwar le dijo a su amigo: “Ahora tengo que ir a mi habitación a hacer los deberes. Mañana le contaré a mis amigos las características especiales con que Dios os ha creado, a vosotros y a todos los demás seres vivos, gracias a su perfecto arte creativo.”
“Ha parado de llover, así que puedo volver a mi nido”, dijo el gorrión. “Gracias por dejarme entrar, Anwar. Cuando le hables a tus amigos de nosotros, ¿les puedes decir que nos cuiden y que no nos tiren piedras, ni a nosotros ni a ningún otro animal?”
“Ten por seguro que así lo haré”, afirmó Anwar. “Que Dios os proteja.”
Anwar abrió la ventana y el pájaro salió volando rápidamente, revoloteando en el cielo. Anwar reflexionó sobre lo perfecta que es la creación de Dios y se sentó a hacer sus deberes.

EL AMIGUITO DE ALÍ

EL AMIGUITO DE ALÍ

Alí y su familia fuero de excursión al campo un domingo por la mañana. Su madre preparó un picnic en el suelo.
Había llenado la cesta de zanahorias, la comida favorita de Alí. Éste se sentó enseguida debajo de un árbol. Se puso a leer y a comer zanahorias. Entonces vio a un conejo que se acercaba a la cesta. Alí se levantó despacio para no asustarlo.
"You must be hungry, little rabbit," he said.
“Debes estar hambriento, conejito”, dijo.
“Bueno, sí. Me gustan mucho las zanahorias”, afirmó el conejo.
“Ven”, dijo Alí, “comamos juntos y charlemos. Hay muchas cosas que me gustaría preguntarte.”
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El conejo empezó a hablar: “Los conejos vivimos en nidos llamados madrigueras que excavamos en el suelo y las zanahorias encajan muy bien con nuestro estilo de vida bajo tierra, porque así es como crecen, por lo que podemos encontrarlas fácilmente. Son nuestra comida favorita y Dios la ha creado para que la hallemos sin dificultad. Él quiere que no tengamos problemas para encontrar nuestro sustento. Éste es uno de los milagros de Su creación.”
El conejo empezó a hablar: “Los conejos vivimos en nidos llamados madrigueras que excavamos en el suelo y las zanahorias encajan muy bien con nuestro estilo de vida bajo tierra, porque así es como crecen, por lo que podemos encontrarlas fácilmente. Son nuestra comida favorita y Dios la ha creado para que la hallemos sin dificultad. Él quiere que no tengamos problemas para encontrar nuestro sustento. Éste es uno de los milagros de Su creación.”
“Muy bien”, dijo Alí. “¿De qué otras cualidades os ha dotado Dios?”
El conejo contestó: “Dios ha dotado a cada criatura de unas habilidades que hagan su vida más fácil. Existen muchas clases de conejos que cuentan con características diferentes. Por ejemplo, los que viven en regiones frías suelen ser de color blanco, para que sea difícil verlos en la nieve y se puedan esconder con facilidad. Los conejos de monte como yo tenemos las patas y las orejas más largas. Los que viven en el desierto americano tienen unas orejas enormes, que les ayudan a refrescarse.”
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Alí prosiguió: “Todo el mundo conoce la historia de la liebre y la tortuga. Tú corres mucho, ¿verdad?”
“Sí”, afirmó el conejo. “Mis patas traseras son más poderosas que las delanteras, así que puedo correr de 60 a 70 km/h y, a veces, puedo recorrer seis metros de un solo salto.”
“¿Cómo encuentras tu madriguera? Y, por otra parte, corres el peligro de que, si no estás dentro, te la quite otro conejo, ¿verdad?”, le preguntó Alí.
“Algunos animales marcan sus casas con un olor determinado”, le explicó su nuevo amigo. “Por ejemplo, las gacelas segregan una sustancia con una glándula que se encuentra bajo sus ojos. El olor de dicha sustancia marca el territorio en el que viven. Nuestras glándulas se encuentran en las quijadas y, con el olor que desprenden, marcamos nuestras casas para que otro conejo no nos las quite y para encontrarlas fácilmente. Desde luego, esto no es algo que podamos hacer nosotros solos, sino que es a través de la inspiración divina.”
“¿Tienes hermanos o hermanas?”, preguntó Alí.
“Los conejos nos reproducimos con mucha rapidez”, respondió su amigo. “Nuestras madres están embarazadas durante sólo 28 o 33 días. Dan a luz a muchos gazapos de una vez. Por ejemplo, yo tengo 15 hermanos. La camada permanece con la madre durante un mes. Y los conejos tenemos otra particularidad: podemos aparearnos a los tres o cuatro días de nacer.”
En ese momento, el padre de Alí se unió a la conversación.
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“Incluso yo no sabía todo eso, conejito”, dijo. “Dios te bendiga. Con qué perfección ha creado el universo, los animales y todos los seres vivos que existen. En el Corán, Dios Todopoderoso dice:
Ese es Dios, vuestro Sustentador: no hay deidad sino Él, el Creador de todo: adoradle, pues, sólo a Él –porque es Él quien tiene todo bajo su cuidado. (Sura 6:102 El ganado)
“Él nos ha colmado de bendiciones, así que tenemos que darle gracias y ganar Su favor en esta vida terrenal donde pasamos las pruebas para prepararnos para la vida eterna. Sabes que Dios nos dice en el Corán que nos ha creado sólo para adorarle; lo mejor que podemos hacer es darle las gracias por esos dones, organizar nuestras vidas de acuerdo al Corán y vivir para Dios, que dice en Su libro:
Y mantente con paciencia al lado de aquellos que invocan a su Sustentador mañana y tarde, buscando Su faz, y no permitas que tus ojos pasen sobre ellos en busca de las galas de este mundo; y no prestes atención a aquel cuyo corazón hemos hecho negligente de Nuestro recuerdo porque ha seguido siempre sus deseos [únicamente], abandonando todo cuanto es bueno y verdadero. Sura 18:28 La cueva
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“Papá”, preguntó Alí, “Sólo con mirar a nuestro alrededor, hay tanto por lo que estar agradecidos, ¿verdad? Un árbol que vemos todos los días, un pájaro que vuela, un conejito… Cuando te fijas con atención en todas estas cosas, ves con cuánta perfección están hechas. Y únicamente Dios Todopoderoso y su poder creativo es capaz de lograrla, ¿no es cierto? De otro modo, ¿cómo podría un conejo ser lo suficientemente inteligente para adquirir todas estas destrezas por sí mismo?”
“Estás en lo cierto, Alí”, replicó el conejo. “Si Dios no nos hubiese dotado de todas estas peculiaridades cuando nos creó, ninguno de nosotros habría tenido la capacidad suficiente de adquirirlas por sí mismo.”
El padre de Alí añadió: “Alí, qué bien que hicimos esta excursión. Al principio no querías venir con nosotros, pero luego conociste a este conejito y vuestra conversación te ha hecho pensar en algunas cosas.”
“Tienes razón, papá”, afirmó Alí. “Nuestra conversación me ha ayudado a ver a Dios en todas las cosas. Gracias, conejito. Ahora tengo que marcharme con mi padre. Le preguntaré a mi madre si quedan más zanahorias para traértelas. Hasta luego.”
“Gracias, Alí”, dijo el conejito. “Que Dios te bendiga.”
Ciertamente en los cielos y en la tierra hay en verdad mensajes para todos los que [están dispuestos a] creer. Y en vuestra naturaleza, y en [la de] todos los animales que Él disemina [por la tierra] hay mensajes para gente dotada de certeza interior. (Sura 45:3-4 Arrodillada)

MAQSUD Y EL GATITO

MAQSUD Y EL GATITO

Nuestros Gatos kedi
A Maqsud le esperaba una gran sorpresa al llegar a casa después del colegio. Su padre le había comprado un gatito. Maqsud pasaría su tiempo libre, después de hacer los deberes, jugando con su lindo gatito. Una noche, cuando ya estaba en la cama, le sorprendió verlo saliendo de la habitación y que encontrara su plato de leche en el oscuro salón.
“¿Cómo has encontrado tu plato de leche tan fácilmente en la oscuridad?”, le preguntó Maqsud atónito.
“No necesito mucha luz para ver, Maqsud”, ronroneó el gatito. “Mis ojos son diferentes a los tuyos. Mis pupilas se dilatan para recibir tanta luz como sea posible en la oscuridad. Y tengo una capa que tú no tienes justo detrás de la retina que vuelve a refleja la luz. De este modo, pasa dos veces por mi retina. Por eso puedo ver tan bien en la oscuridad y tengo unos ojos tan brillantes. Dios me ha creado con las características necesarias para sobrevivir en cualquier circunstancia. Resulta imposible, como afirma la teoría de la evolución, que haya desarrollado estas habilidades por casualidad a lo largo del tiempo. Dios nos ha creado a los gatos y otros seres vivos de una vez, con toda perfección.”
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Maqsud reflexionó sobre lo que acababa de escuchar: “Sé que incluso aunque os caigáis de un lugar muy alto siempre aterrizáis sobre vuestras patas. ¿Cómo lo conseguís?”
“Sí, es cierto”, dijo el gatito. “A nosotros, los gatos, nos encanta subir a los árboles. Dios nos ha dado la habilidad que has mencionado para que no nos hagamos daño si nos caemos. Pero si esto nos sucede, nos equilibramos con la cola, cambiamos el centro de gravedad de nuestro cuerpo y aterrizamos sobre nuestras patas. Esto demuestra la infinita compasión y misericordia de Dios.”
Maqsud cogió con delicadeza al gatito y lo colocó en su regazo. Todos los días, cuando veía una de estas lindas criaturas, pensaba en la maravillosa evidencia que era del supremo poder creativo de Dios y, por ello, el amor y ternura que sentía hacia los gatos crecía aún más. Y el gatito demostraba lo que quería a Maqsud ronroneando cuando lo acariciaba.
[Pero Moisés] prosiguió: "¡[Aquel de quien hablo es] el Sustentador del este y del oeste y de lo que hay entre ellos – [cómo sabríais] si tan sólo usarais vuestra razón!"  (Sura 26:28 Los poetas)
¿No ves que es Dios quien ha puesto a vuestro servicio cuanto hay en la tierra, y los barcos que navegan por el mar a instancia Suya –y [que es Él quien] sujeta a los cuerpos celestiales [en sus órbitas], para que no caigan sobre la tierra si no es con Su venia? Ciertamente, Dios es muy compasivo con los hombres, dispensador de gracia.(Sura 22: La peregrinación)

SAYID Y EL CALAMAR

SAYID Y EL CALAMAR

Sayid aprovechaba las vacaciones de verano para nadar todo lo que podía. Su padre le dio un par de gafas de buceo para que pudiera ver bajo el agua. A Sayid le impresionaron de veras las maravillas que contempló. Una vez, mientras observaba lo que pasaba debajo del agua con sus gafas, se fijó en algo que no parecía un pez.
“Hola, ¿quién eres?”, le interpeló Sayid.
“No me extraña que te sorprendas, Sayid”, respondió la criatura. “Soy un calamar. La gente a menudo cree que somos peces pero en realidad somos algo muy diferente. Por ejemplo, no tenemos ni una sola espina en nuestro cuerpo.”
Sayid estaba perplejo. “Si no tienes espinas, ¿cómo puedes moverte?”, le preguntó.
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"If you want to know the truth," replied the squid, "We can move in ways that would surprise you. Our bodies are very soft and our skin is very thick. We have muscles under our skin that we use to take water into our bodies and then blow it out hard. That is how we can swim."
"Can you tell me exactly how you do it?" asked Sayid.
“Si quieres saber la verdad”, respondió el calamar, “nos movemos de manera que te sorprenderá. Nuestros cuerpos son muy blandos y nuestra piel muy gruesa. Bajo ella, tenemos músculos que utilizamos para absorber el agua y expulsarla luego rápidamente. Así es como nadamos.”
“¿Me lo puedes explicar mejor?”, pidió Sayid.
El calamar lo hizo: “Contamos con dos aberturas en forma de bolsillo a los lados de la cabeza. A través de ellas introducimos el agua en una cavidad musculosa que se encuentra dentro de nuestro cuerpo y luego la expulsamos a gran presión a través de un estrecho embudo que tenemos justo debajo de la cabeza. Con la fuerza que se origina, podemos movernos con rapidez en dirección opuesta al agua que expulsamos. Y también nos permite escaparnos fácilmente de nuestros enemigos.”
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“Muy bien”, dijo Sayid. “Pongamos por caso que no eres lo suficientemente rápido para escapar, ¿qué haces entonces?”
“Si no nos da tiempo a escapar” continuó el calamar, “lanzamos una nube de tinta a nuestro enemigo, lo cual le confunde. Sólo necesitamos unos pocos segundos. Como no nos puede ver, escapamos.”
Sayid estaba impresionado: “Dios os ha equipado perfectamente para que hagáis frente a cualquier dificultad. No creo que ni nosotros los humanos ni ningún otro ser vivo pueda haber adquirido ninguna de estas habilidades por sí solos.”
El calamar asintió: “Tienes razón, Sayid. Es obra de la suprema sabiduría creativa de Dios Todopoderoso. Él ha creado a todas las criaturas que ves con sus maravillosas peculiaridades. Y ninguna de ellas las ha adquirido por sí sola. El poder y sabiduría de Dios está en todos sitios y no existe otro poder aparte del Suyo.”
“Estoy muy contento de haberle encontrado, señor calamar. Gracias por la información”, dijo Sayid mientras se alejaba nadando.
DIOS –no hay deidad sino Él, el Viviente, la Fuente Autosubsistente de Todo Ser. Ni la somnolencia ni el sueño se apoderan de Él. Suyo es cuanto hay en los cielos y en la tierra. ¿Quién puede interceder ante Él, si no es con Su venia? Conoce lo que está manifiesto ante los hombres y lo que les está oculto, mientras que ellos no abarcan de Su conocimiento sino aquello que Él quiere [que abarquen].  (Sura 2:255 La vaca)